36. Solo espero que el tiempo pase lentamente.
37. En el arte la longitud tiene cierto valor intrínseco. Una película, una novela o un disco extensos te predisponen, al exigirte más tiempo, a una mayor sumersión. Es impopular decir esto en un momento en el que prima el formato TikTok, el libro de doscientas páginas, el álbum de treinta minutos, pero conviene remarcar lo que podríamos estar perdiendo sin darnos cuenta.
Anoche fui con mi amigo X a ver a William Basinski en El Molino. Presentó una pieza titulada On Time Out of Time y, puesto que dura tres cuartos de hora, eso fue lo que duró el concierto. Fue una experiencia intensamente placentera, pero, al salir, X me dijo: «Me habría gustado que durase más». A mí también me habría gustado. En ocasiones, lo mucho agrada y lo poco enfada.
Entiendo que Voltaire le tuviera un odio atroz al aburrimiento y a los aburridos. Entiendo la reivindicación de la ligereza que Natalia Ginzburg hacía con sus libros breves. No se debe ser un peñazo. Creo que todo ello no es incompatible con cierta reivindicación de la extensión: de la Recherche, de Knausgård, de los conciertos de tres horas de Taylor Swift y de los documentales de cinco de Frederick Wiseman, de las clases magistrales larguísimas. Tampoco podemos desarrollar un miedo paranoico a estar aburriendo a nuestro interlocutor. Como dice Albert Serra, el aburrimiento no está en su película sino, en cualquier caso, en los ojos de quien la ve. Si la vida moderna tiende a la celeridad y al fragmento, en algún sitio deberíamos dar cabida a las cosas y a las experiencias que requieren un poco más de calma, a lo antimoderno. Ese lugar es el arte, que, como el arca de Noé, en el presente y en el futuro se tendrá que convertir en el receptáculo para todo lo que la hegemonía actual pretenda expulsar.
38. Me pregunto si la música ambient, Basinski, Eno, Aphex, sonando a todo volumen a través de los auriculares, podría ser una coraza contra la hostilidad del mundo; si me podría proteger de algún modo.
39. Últimamente pienso mucho en las personas que ya no tendré la oportunidad de conocer porque han muerto recientemente. Las posibilidades se escabullen casi sin que nos demos cuenta; caen en picado, segundo a segundo, hasta llegar a la imposibilidad de toda posibilidad.
40. El hombre hecho a sí mismo es una ficción. Como dice Josep Maria Esquirol, nadie se sostiene solo. Dependemos los unos de los otros. Pero hay quien nunca se dará cuenta de ello.
41. Nuestro paso por este mundo es efímero. Recordarlo constantemente conduce a la depresión. No recordarlo en absoluto conduce a la inconsciencia –lo que Heidegger llamaba vida inauténtica.
42. Por la tarde salgo a dar una vuelta por el paseo marítimo y el puerto con X. Luego tomamos dos copas de vino en la terraza de Can Margarit. Empieza a llover y nos refugiamos en las mesas que hay debajo de un toldo. El mar de fondo, el vino, la compañía agradable y el sonido constante de la lluvia. Me doy cuenta de que no puedo pedir mucho más. Que, de hecho, no cambiaría este instante por nada.
43. Todo lo que ya se sostiene por sí mismo, con su propia entidad, es susceptible de interés desde una óptica cultural, más allá de las apreciaciones estrictamente estéticas, artísticas.
44. Pensamos en la muerte en términos negativos porque nos aferramos a nuestro yo. Sin embargo, sabemos bien que la vida no solo conlleva placer sino múltiples dolores y que la muerte, así como terminará con el primero, lo hará con los segundos. Nuestra forma habitual y casi exclusiva de pensar en la muerte es la angustia existencial, pero esta también será liberación; el desprendimiento definitivo tras una vida que, en el mejor de los casos, habrá consistido en ir despojándose de cosas accesorias o irracionales.
45. Ser detallista con los amigos, la familia o la pareja no pasa necesariamente por contribuir al consumismo. De hecho, las más de las veces no tiene nada que ver con este.
46. Tren Blanes-Mataró, primer vagón. Conversación pescada al vuelo entre dos guardas de seguridad, uno de los cuales está mirando un vídeo en su móvil; el otro le dice:
–Ah, ¿esta es la serie?
–Sí. Bueno, dicen que le van a meter temas de inclusividad.
–¿En serio? Pues no la va a ver nadie. Los frikis de Harry Potter no lo van a tolerar.
–El wokismo, que está por todos lados.
En una rápida búsqueda de Google encuentro una noticia con el siguiente titular: «HBO anuncia los actores para la nueva serie de Harry Potter y desata la polémica». Lo que los guardas llaman «wokismo» es simplemente que al personaje de Severus Snape lo interprete un actor negro.
47. Al pensar en todo lo que puede salir mal, en todas las cosas que se pueden torcer, uno querría pegarse un tiro. No solemos tener en cuenta que, así como hay cierta probabilidad de que algo malo pase, de que sobrevenga la tragedia, cabe la esperanza de que algo bueno, imprevisto, venga a remediarlo o cuanto menos mitigarlo. Ha pasado a lo largo de la historia: Malthus creía que el crecimiento desmedido de la población nos llevaría al fin de la humanidad; lo que no podía imaginar eran los inventos, los descubrimientos, el progreso tecnológico inesperado, impredecible, que alteraría el panorama sobre el que hacía pronósticos. La inconsciencia humana, la estupidez, es asombrosa, por no decir directamente un escándalo, pero no lo resulta menos que, en el abismo de la eternidad, en el silencio del universo, la inteligencia y la civilización solo se hayan dado bajo unas condiciones muy específicas y nosotros hayamos tenido la suerte de experimentarlas y contribuir a su desarrollo.